jueves, 2 de abril de 2009

Lineamientos para el Taller de Autoestima


El concepto de uno mismo empieza en nuestra casa.
Somos como los escultores de nuestros niños, ya estamos modelando su personalidad. Por ello es tan importante lo que hagamos y digamos con ellos, ya que estamos formando su ser y esta es una de las tareas más importantes que nos toca hacer durante toda la vida.
La familia es el marco dónde aprendemos la relación con el mundo externo. Es el lugar dónde se crece, se llora, se aprende a vivir y se adquieren valores.
La familia es una estructura dinámica, va cambiando con el tiempo, no es lo mismo cuando los chicos son chicos, que cuando son adolescentes, ni cuando ya son más grandes.
El buen clima familiar influye en los niños.
La autoestima se constituye en la infancia, por ello es muy importante fomentarla y desarrollarla, desde muy pequeños.
Los niños aprenden de los modelos y de lo que ven en sus padres, más que de aquello que se les dice.
También es importante valorarnos a nosotros mismos.
Cada uno es un ser único e irrepetible, aunque halla nacido en la misma familia.
La belleza es la esencia.
Una autoestima alta implica seguridad. Una autoestima baja implica miedo e inseguridad.
La autoestima implica aceptación, y no es lo mismo que el egoísmo, ni el egocentrismo, ni que la soberbia.
Aceptación implica tomar al otro tal cual es y no como nosotros queremos que sea.
Los mimos, los abrazos, la paciencia, los cuidados, favorecen la autoestima. Las caricias implican sentirse reconocidos, ser queridos y sentimientos de pertenencia.
Creer en los niños y en su potencial.
Podemos poner en palabras sus emociones, por ej: “estás enojado”, “estás triste”, “estás contento”, etc. Y así que ellos también puedan aprender a expresarlas.
Los bebés dependen absolutamente del Otro (de cómo es su mirada, como es su sostén).
Por ejemplo si un bebé llora y su madre le dice”no te aguanto”, “desde que naciste lo único que haces es traerme problemas”, cómo será la autoestima de este niño?
Por ello sería bueno revisar lo que les decimos y como los miramos. Que mensajes les transmitimos?, son limitativos o de aprobación?
Sería bueno hacernos concientes del modelo de comunicación que estamos estableciendo.
Festeja, alentar y estimular sus logros.
Cuidarnos con los esteriotipos, por ej: “sos torpe”, “sos un chico difícil”, “no sos cuidadoso”, sos desordenado”,etc.
Evitar las generalizaciones, como “vos siempre...”, “Vos nunca...”
No centrarse tan solo en los aspectos negativos, ya que esto implica reforzarlos, e implica para los niños sentirse rechazados o no aceptados tal cual son.
Por lo general hablarles en positivo y tratar de elogiarlos, cuando hacen algo bueno, pero si no lo hacen, por ejemplo les salió mal alguna prueba, alentarlo para que siga intentando y que podrá mejorar en la próxima, pero no un elogio falso, ya que esto implica negar la realidad, y genera desconfianza. De este modo les ofrecemos orientación, y les estamos diciendo cuales son nuestras expectativas respecto a ellos.
Cuando el elogio es genuino ayuda a reconocer sus logros y a construir una buena imagen propia.
La sobreprotección resulta contraproducente, ya que genera que ellos sean inseguros por si mismos y que dependan absolutamente de los adultos que los rodean, no podrán ni aprenderán a valerse por sí mismos.
Evitar comparaciones, revisar nuestros prejuicios.
Evitar las culpas o transmitir mensajes degradantes, insultos, rebajar
Todos tenemos talentos y virtudes, fortalezas y defectos.
Como somos nosotros con nuestros defectos y con los de los demás?. Nos criticamos a nosotros mismos?, los estamos marcando todo el tiempo?, o podemos perdonarnos/ perdonarlos?.
A veces somos muy autoexigentes y pretendemos ser perfectos, tenemos como si fuera un juez interior, que nunca esta conforme con lo que hacemos y aunque hagamos bien las cosas nunca alcanza.
El autoreproche, el castigarnos a nosotros mismos, no sirve, podemos aprender de nuestros errores, no somos perfectos, ni nuestros hijos tampoco.
Estamos a tiempo de cambiar y de darnos cuenta aquello que no nos gusta de nosotros, para mejorar nuestra relación con nuestros hijos.
Podemos intentar ser lo mejor posible con las herramientas que tenemos en ese momento, tratar de aprender y de mejorar, pero no podemos pretender ser perfectos.

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